Mi amigo H❤️
Horacio era alguien más grande que yo en cuanto a edad, pero no por eso no nos hacíamos reír hasta llorar, el era "el viejito" y yo "el pendex".
Horacio fue mi hombro, cuando las injusticias me daban ganas de llorar, fue mi calma cuando sentía que iba a estallar. Nunca lo vi enojado, por más que lo haga rabiar con mi rebeldía adolescente, casi revolucionaría.
Él siempre estaba dispuesto a darme un consejo, una charla con café de por medio (café que solamente el podía preparar bien en esa cafetera vieja que estaba en la oficina), nunca me salió igual por más que lo intente miles de veces.
La pandemia hizo que el dejara de ir a trabajar por ser paciente de riesgo, yo iba cada tanto para acomodar papeles y boludear con resaltadores, si ese era mi trabajo, algo que odiaba, pero tener a Horacio cerca hacia esa tarea menos monótona y aburrida. Nos reencontramos después de meses de encierro, de casualidad, momento que aproveche para sacarnos una foto (que hoy guardo con recelo) y fundirnos en un abrazo, yo estaba haciendo tramites para buscar otro rumbo laboral y poder ser un poco más feliz o intentarlo, sabia que podía ser una de las últimas veces que nos veríamos.
Comencé un nuevo trabajo, con otras personas, otro lugar, pero jamás deje de extrañar a mi amigo, hablábamos por WhatsApp cada tanto, en una de esas charlas me comenta que esta enfermo, tiene cáncer, recuerdo como me negaba a creer eso, diciéndole que deje de hacerme esas bromas, que no me gustan, pero no, era verdad. Por una cosa o por otra nunca pudimos coordinar un nuevo encuentro o por sus sesiones de quimioterapia o por mis exámenes en la facultad, en fin. Un día yendo a la clínica apurado para que me hagan un estudio, caminando, casi a las corridas alguien me dice "¿Che donde vas tan apurado?" Automáticamente, me freno, intento reconocer quien era ese hombre con boina y voz familiar, era él, mi amigo Horacio, no lo reconocí, ya no tenía su cabeza llena de canas, la quimioterapia se los había quitado, una vez más nos abrazamos, le pude decir todo lo que lo extrañaba y cuánto lo quería, obvio lloré, pero el apurado me abrazo, me secó las lágrimas y me dijo "tranquilo pendex yo estoy bien, no llores" trague saliva e intente recomponerme, esa fue la última vez, la última vez que nos abrazamos y charlamos. Hace unos días se cumplieron 2 meses de su partida, se fue un 15 de mayo, "día del trabajador sanitarista" haciendo honor a su compañerismo, se fue un día que no voy a olvidar, a no ser que pierda la memoria por el paso del tiempo, el perdió la batalla contra el cáncer, lo dio todo.
Hoy mi amigo me hace falta, lo extraño inmensidades, pero se que estuvo conmigo al entrar al quirofano sacándome los miedos, pude sentirlo y se que esta cada vez que lo recuerdo en las mañanas o en algún pensamiento pasajero, también se que está mientras escribo estas líneas y lloro y seguramente no le guste verme así, son lagrimas de tristeza pero también de alegría de saber que comparti mi vida con alguien como él. Abracen, juntense con sus amigos, así sean 5 minutos, no se guarden las palabras, no teman a ser frágiles ante algo tan humano como el cariño. Hoy mi amigo además de amigo es mi ángel, me cuesta todavía hablar de su persona en pasado, aun tengo su número agendado, deseando que me llegue ese mensaje de "Feliz día pendejo, te quiero mucho" pero bueno se que no va a llegar. Amen a sus amigos, con errores, aciertos, disfruten cada momento, la vida es impredecible, hoy estamos y quizá mañana solo seamos un recuerdo. Feliz día donde quiera que estés amigo. Te amo y te extraño mucho
Comentarios
Publicar un comentario