La nostalgia de algo que todavía no viví...
A veces no extraño a nadie en particular. Extraño algo que nunca tuve. No sé si es amor lo que falta exactamente. Creo que es otra cosa. Algo más cotidiano, más simple, más difícil de explicar. Extraño la idea de sentirme esperado en algún lugar. Sentir que mi vida también sucede con alguien más. Con los años uno aprende a convivir con muchas cosas: con los silencios, con las rutinas, con volver cansado y no tener con quién comentar cómo estuvo el día. Te acostumbrás a resolver todo solo. Y desde afuera parece que ya no necesitás a nadie. Pero no es verdad. Porque hay una diferencia enorme entre saber estar solo y querer estarlo toda la vida. A veces pienso que lo que realmente busco no es una historia intensa ni un amor perfecto. Busco algo mucho más tranquilo. La sensación de hogar. La tranquilidad de compartir la vida con alguien sin sentir que todo puede romperse de un momento a otro. Me imagino cosas mínimas: cocinar para dos, discutir por pavadas, elegir muebles, escuchar una ris...