Cada uno tiene una cruz
Dicen por ahi que Dios no nos da cargas que no podamos soportar pero a veces hasta de eso dudo ya.
La "cruz" que hoy intento sobrellevar es la de "vivir con depresión", algo totalmente agotador.
Intento ser un adulto funcional todos los días, pero algunos días pesan más que otros. Se que no soy mi diagnóstico "Trastorno Depresivo Mayor y trastorno dismorfico corporal" para ser más exactos.
Se intenta ser un adulto funcional pero muchas veces por más que quiera, no puedo. No puedo a veces levantarme de la cama, no puedo ni siquiera verme al espejo porque eso me genera odio y rechazo.
La depresión afecta cosas muy concretas: la energía, la concentración, las ganas de hacer lo que antes disfrutaba, el ánimo para enfrentar situaciones cotidianas, incluso tareas simples que para otros son automáticas. No es cuestión de voluntad ni de actitud. Hay días en los que simplemente cuesta funcionar, aunque intente dar lo mejor de mí.
Lo complicado es que desde afuera muchas personas no entienden lo que implica convivir con esto. Creen que es una cuestión de “ponerse las pilas”, de distraerse o de pensar en algo positivo. Pero la realidad es otra. La depresión no se corrige con frases motivacionales; es una condición real, que afecta la salud mental y física, y que requiere acompañamiento profesional,familiar, tiempo y paciencia.
A veces, tener un diagnóstico ayuda a entender lo que pasa, El trastorno depresivo mayor explica una parte de mi vida, pero no explica quién soy como persona.
Convivo con síntomas que no siempre puedo controlar: agotamiento, tensión, dificultad para concentrarme, irritabilidad, momentos de angustia y una sensación constante de esfuerzo extra para hacer lo que antes hacía sin pensarlo. No es dramatismo ni exageración: es la realidad de muchas personas que viven con depresión.
Quisiera poder manejarlo como manejo mi celular, activar una opción e inmediatamente "tener ganas".
Convivir con un trastorno sobre la imagen corporal es algo totalmente insoportable, porque sé traduce en inseguridades, hiperfijacion sobre la mirada del otro, me hace odiarme a un punto tan extremo que solamente quisiera reducirme en partículas y desaparecer.
La ansiedad tambien forma parte de esto, donde, por ejemplo, ya ir a un recital y no poder disfrutar como antes solía hacerlo porque no puedo estar rodeado de mucha gente, es algo totalmente triste.
El aislamiento involuntario al que te lleva tener este "diagnóstico" tambien es difícil, porque para nuestra mente no hay mejor plan que quedarse en casa y asi evitar momentos tensos que ni siquiera sabemos si van a ocurrir, pero mejor prevenir.
No escribo esto para buscar lástima ni para hacer de mi historia un mensaje motivacional vacío. Lo escribo porque convivir con algo que casi nadie ve también duele, y decirlo en voz alta a veces libera. La depresión forma parte de mi camino, sí, pero no es lo que me resume. Soy mucho más que mis días difíciles: soy todo lo que intento, lo que sostengo en silencio, lo que aún deseo para mí. Aunque haya momentos duros, sigo acá, haciendo lo posible, a mi ritmo, con mis fuerzas, eso también merece ser contado.
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