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Mostrando las entradas de septiembre, 2025

Fuera de servicio

Hay silencios que pesan más que las palabras, heridas que no sangran pero igual duelen, y esperas que parecen no terminar nunca. Entre todas esas formas de dolor, una de las más difíciles de cargar es la de no ser elegido jamás. Amar, esperar y no encontrar. Confiar en que alguien llegará y descubrir, con el paso del tiempo, que esa llegada nunca se da. El desamor tiene muchas caras. Está el que golpea fuerte cuando alguien se va, cuando lo que parecía futuro se rompe en pedazos. Pero hay otro más cruel, más silencioso: el desamor de la espera infinita. Ese que se instala como una rutina diaria, que te obliga a mirar hacia afuera con la esperanza de ver a alguien acercarse… pero siempre pasa de largo. Esperar se vuelve hábito. Esperar un mensaje, una señal, una mirada distinta. Esperar que alguien, por una vez, te elija de verdad. Pero lo que duele más es la sensación de ser como un bondi fuera de servicio: estás ahí, parado, con tu cartel apagado, mientras la gente pasa y ni siquiera ...

Ecos que habitan en mi

Hay días en los que siento que mi mente es un laberinto del que no encuentro salida. Está repleta de recuerdos, de momentos que parecen grabados a fuego, de personas que alguna vez fueron parte de mi vida y que hoy ya no están. No porque la vida se haya encargado de separarnos de forma inevitable, sino porque eligieron irse. Y esa elección pesa más que cualquier otra ausencia. Lo difícil no es solo que se hayan ido, sino que mi mente se encarga de recordarlos constantemente. Una palabra, una canción, un aroma… cualquier detalle es suficiente para abrir de golpe las puertas de mi memoria. Entonces aparecen ellos: con sus gestos, con sus risas, con la calidez de lo que alguna vez compartimos. Y aunque ya no estén, siguen ocupando un lugar dentro de mí. Pero lo que más me sorprende es cómo ese recuerdo no solo duele en la mente, sino también en el cuerpo. La distancia pasa factura. Hay días en que el pecho me pesa como si llevara una piedra dentro. Otras veces siento un nudo en la garga...