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Mostrando las entradas de mayo, 2026

La nostalgia de algo que todavía no viví...

A veces no extraño a nadie en particular. Extraño algo que nunca tuve. No sé si es amor lo que falta exactamente. Creo que es otra cosa. Algo más cotidiano, más simple, más difícil de explicar. Extraño la idea de sentirme esperado en algún lugar. Sentir que mi vida también sucede con alguien más. Con los años uno aprende a convivir con muchas cosas: con los silencios, con las rutinas, con volver cansado y no tener con quién comentar cómo estuvo el día. Te acostumbrás a resolver todo solo. Y desde afuera parece que ya no necesitás a nadie. Pero no es verdad. Porque hay una diferencia enorme entre saber estar solo y querer estarlo toda la vida. A veces pienso que lo que realmente busco no es una historia intensa ni un amor perfecto. Busco algo mucho más tranquilo. La sensación de hogar. La tranquilidad de compartir la vida con alguien sin sentir que todo puede romperse de un momento a otro. Me imagino cosas mínimas: cocinar para dos, discutir por pavadas, elegir muebles, escuchar una ris...

La elección de nadie

Creo que una de las cosas más tristes es sentir que nunca sos “esa persona” para alguien. No ser el mejor amigo de nadie. No ser el mensaje que esperan. No ser el lugar al que alguien corre cuando tiene una buena noticia o un mal día. Vivir rodeado de gente, pero aun así sentirse profundamente solo. Siempre termino siendo un vínculo secundario. El amigo que está cuando necesitan hablar, pero no el primero al que invitan. La persona que escucha, acompaña y se preocupa, pero que nunca ocupa un lugar realmente importante en la vida de otro. Y aunque trato de hacerme el fuerte, hay días en los que pesa muchísimo sentir que nadie me elige de verdad. Duele ver cómo todos parecen tener a “su persona”. Ese alguien con quien comparten todo, con quien tienen códigos, prioridad, cariño mutuo. Y mientras tanto, yo siento que paso por la vida siendo temporal para todos. Como si pudiera desaparecer un día y, tarde o temprano, todo siguiera exactamente igual. A veces me pregunto qué es lo que me falt...

Duele, pero no se si debería

A veces no es que el amor se termina. A veces lo que se termina es la oportunidad. Y eso duele distinto. No es un dolor limpio, de esos que se aceptan con el tiempo. Es más bien un peso constante, una especie de eco que aparece cuando menos lo esperás. Porque en el fondo sabés que no fue la vida, ni el destino, ni la mala suerte. Fuiste vos. Tu momento. Tu inmadurez. Tus miedos. Tu forma de no saber cuidar algo que, en su momento, parecía que iba a estar siempre. Y no estuvo. Lo más difícil no es extrañar a esa persona. Es extrañar lo que eras con esa persona. La versión tuya que existía ahí, en ese vínculo, en esa forma de querer y ser querido. Porque ahora entendés cosas que antes no. Ahora reaccionarías distinto. Ahora dirías lo que antes callabas. Ahora cuidarías lo que antes dabas por hecho. Pero ahora ya es tarde. Porque ese amor siguió. Se reconstruyó lejos tuyo. Encontró otro lugar, otros brazos, otra historia. Y ahí aparece lo más incómodo de todo: no solo lo perdiste, sino qu...

Donde el deseo no llega

Hay una sensación que me cuesta explicar, pero que reconozco apenas aparece: sentir que no soy deseado. No es solo estar solo. Es algo más profundo, más callado. Es estar rodeado de gente y, aun así, sentir que nadie se detiene en mí, que no despierto curiosidad, que no genero nada. Miro alrededor y pienso: nadie me elegiría. No ahora, no después, quizás nunca. No se trata solo del amor romántico, aunque ahí es donde más me duele. Es la idea de que no hay alguien que pueda verme de verdad y quedarse. Que no hay una mirada que cambie cuando aparezco. Que no hay expectativa, ni deseo, ni sorpresa. Solo una especie de indiferencia constante que pesa más que cualquier rechazo. Porque al menos el rechazo implicaría que alguien me vio. Este sentimiento me fue creciendo en silencio. Se alimenta de comparaciones, de ver cómo otros se encuentran, de notar miradas que sí se cruzan —pero nunca son las mías. Y con el tiempo dejó de ser una duda para convertirse en algo que siento casi como un hech...