Duele, pero no se si debería
A veces no es que el amor se termina. A veces lo que se termina es la oportunidad.
Y eso duele distinto.
No es un dolor limpio, de esos que se aceptan con el tiempo. Es más bien un peso constante, una especie de eco que aparece cuando menos lo esperás. Porque en el fondo sabés que no fue la vida, ni el destino, ni la mala suerte. Fuiste vos. Tu momento. Tu inmadurez. Tus miedos. Tu forma de no saber cuidar algo que, en su momento, parecía que iba a estar siempre.
Y no estuvo.
Lo más difícil no es extrañar a esa persona. Es extrañar lo que eras con esa persona. La versión tuya que existía ahí, en ese vínculo, en esa forma de querer y ser querido. Porque ahora entendés cosas que antes no. Ahora reaccionarías distinto. Ahora dirías lo que antes callabas. Ahora cuidarías lo que antes dabas por hecho.
Pero ahora ya es tarde.
Porque ese amor siguió. Se reconstruyó lejos tuyo. Encontró otro lugar, otros brazos, otra historia. Y ahí aparece lo más incómodo de todo: no solo lo perdiste, sino que alguien más lo tiene. Alguien que probablemente esté haciendo mejor las cosas que vos no supiste hacer.
Y no hay nada que puedas hacer con eso.
No podés volver atrás. No podés competir con el presente de alguien desde tu pasado. No podés pedir una segunda oportunidad cuando la otra persona ya eligió seguir.
Entonces te queda esto: el aprendizaje que llegó tarde, la nostalgia de lo que pudo ser, y esa sensación amarga de haber entendido todo… cuando ya no servía.
Y, en el medio de todo eso, aparece una duda que no se va: no sabés si está bien o mal extrañar.
Si es parte de sanar o si es una forma de seguir atado.
Si es amor o simplemente costumbre.
Si deberías soltar… o si esto que sentís es lo último que te queda de algo que fue real.
Quizás no haya una respuesta clara.
Quizás crecer también es eso.
Aprender a convivir con decisiones que no se pueden deshacer.
Aceptar que algunas personas no vuelven, no porque no haya amor, sino porque ya no hay lugar.
Y seguir.
Aunque a veces, muy en el fondo, duela saber que ese amor que extrañás… alguna vez fue tuyo, y lo dejaste ir.
Comentarios
Publicar un comentario