La elección de nadie
Creo que una de las cosas más tristes es sentir que nunca sos “esa persona” para alguien. No ser el mejor amigo de nadie. No ser el mensaje que esperan. No ser el lugar al que alguien corre cuando tiene una buena noticia o un mal día. Vivir rodeado de gente, pero aun así sentirse profundamente solo.
Siempre termino siendo un vínculo secundario. El amigo que está cuando necesitan hablar, pero no el primero al que invitan. La persona que escucha, acompaña y se preocupa, pero que nunca ocupa un lugar realmente importante en la vida de otro. Y aunque trato de hacerme el fuerte, hay días en los que pesa muchísimo sentir que nadie me elige de verdad.
Duele ver cómo todos parecen tener a “su persona”. Ese alguien con quien comparten todo, con quien tienen códigos, prioridad, cariño mutuo. Y mientras tanto, yo siento que paso por la vida siendo temporal para todos. Como si pudiera desaparecer un día y, tarde o temprano, todo siguiera exactamente igual.
A veces me pregunto qué es lo que me falta. Qué tiene el resto que yo no. Por qué siempre termino viendo cómo las personas encuentran conexiones profundas entre ellas mientras yo quedo mirando desde afuera, intentando convencerme de que no me afecta.
Y lo peor es que uno empieza a acostumbrarse. A asumir que jamás va a ocupar ese lugar especial. Que siempre va a querer más a los demás de lo que los demás lo quieren a uno. Que siempre va a ser el que recuerda, el que insiste, el que está… pero nunca el imprescindible.
Hay un cansancio muy silencioso en sentirse olvidable todo el tiempo.
Comentarios
Publicar un comentario