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Mostrando las entradas de julio, 2025

El crimen silencioso de los domingos

Hay días que no se anuncian, que no gritan, que no hacen ruido. Días que llegan con una calma falsa y una luz demasiado tenue para ser sincera. Los domingos, especialmente esos en los que la ciudad parece apagada y el tiempo se arrastra como si dudara en seguir, tienen una extraña habilidad para colarse bajo la piel. No se trata del final de una semana ni del preludio de la rutina. Es algo más profundo. Es como si el corazón se desajustara con el silencio de las calles vacías, con la repetición mecánica de gestos que ya no alcanzan para distraer. Hay algo cruel en el modo en que el domingo te recuerda lo que no fue, lo que se perdió o lo que nunca llegó. Esos días en los que el alma parece estar fuera de sincronía con el cuerpo. En los que cualquier canción suena como despedida, cualquier rincón se vuelve escenario de un recuerdo, y hasta el café tiene gusto a nostalgia. No hace falta una tragedia para sentir el peso de una ausencia; a veces, basta con que se haga domingo. Y ahí, en me...

Tránsito Emocional

Hay un tipo de soledad que no se siente cuando estás solo, sino cuando estás rodeado de gente que no se queda. Me dijeron muchas veces que tengo "todo para que alguien me elija". Que soy la calma, la comprensión, el tipo de amor que da sin medida. Y sin embargo, sigo viendo pasar trenes que no frenan. Sigo escuchando promesas que se deshacen antes de volverse hechos. Sigo sintiendo que soy pausa en historias que nunca me escriben como final. Y eso cansa. Cansa ser la señal de tránsito en la vida emocional de los demás. El "gracias por todo" antes del silencio. El “ojalá te amen como merecés” dicho por quien no lo va a hacer. El puente que todos cruzan, pero nadie mira. La estación donde esperan, pero de la que siempre parten. Uno empieza a preguntarse si de verdad es tan querible como dicen. Porque el discurso nunca falta. Te pintan como el ideal, te elogian el alma, la forma en que escuchás, contenés, te entregás. Pero cuando hay que quedarse, nadie lo hace. Y es a...

El peso invisible de recordar

Hay personas que viven en el presente con ligereza. Que sueltan, que siguen, que no miran atrás. Y después estamos los que tenemos una mente con memoria. No hablo de recordar fechas, números o datos. Hablo de una memoria emocional. De esa que guarda miradas que ya no se cruzan, canciones que fueron refugio, abrazos que alguna vez sostuvieron el alma. Conversaciones que quedaron flotando, recitales que aún vibran adentro, aunque las luces se hayan apagado hace tiempo. Tener una mente con memoria es convivir con escenas que nadie más ve. Es tener un archivo de momentos invisibles que siguen latiendo. Es como tener fotos que nunca fueron reveladas, pero sabemos que existen, que están ahí. Aunque los demás no las vean, aunque el mundo ya haya pasado de página. Pero está la otra cara: la de aprender a soltar. Porque recordar también duele. Porque hay que seguir, aunque la memoria insista. Ahí vive la dualidad: entre guardar lo vivido y dejarlo ir. Entre quedarse un rato más en ese lugar seg...

Crónica de un casi

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Hay algo raro en mi historia con el amor y los vínculos. No sé si es un karma cósmico, una maldición heredada, o simplemente que tengo imán para lo tibio . Pero, por alguna razón, siempre me encuentro en relaciones a medio hornear , con personas que me quieren "más o menos", que están pero no tanto, que dicen pero no hacen, o que hacen pero no lo suficiente. Soy esa persona a la que siempre le falta una cucharadita de azúcar para el café perfecto . O cinco centavos para el peso, si querés ponerte más criollo. Y sí, eso también aplica al amor . Estoy acostumbrado a los casi: – Casi salimos. – Casi nos animamos. – Casi fuimos algo. – Casi me dijiste lo que sentías antes de que me cansara de adivinar. Y no te voy a mentir, hay algo trágicamente romántico en eso. Como si estuviera viviendo una eterna canción de Fito mezclada con un sketch de comedia absurda. Me río para no llorar… o me río mientras lloro, que es más realista. Porque claro, yo me ilusiono fác...

Nunca Más

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Yo también fui de esos que dijeron “nunca más”. Nunca más voy a enamorarme. Nunca más voy a mostrar lo que siento. Nunca más voy a regalar canciones, ni preparar una sorpresa, ni quedarme despierto hasta tarde esperando que alguien me escriba. Me cansé, me rompieron, y me convencí de que la mejor manera de no sufrir… era no sentir. Me repetí tantas veces “solo estoy mejor” que casi me lo creo. Casi. Hasta que un día cualquiera, en medio del ruido del mundo, una canción suave me agarró por sorpresa y me hizo cerrar los ojos. Y ahí estaba yo, imaginando cómo sería dedicarla. Pensando en cómo sería escucharla con alguien, tirados en la cama, en silencio, sin apuros. Pensando en lo que dije que ya no quería. A veces me agarra ese deseo silencioso. No de cualquier cosa. No de lo superficial. Me agarra la necesidad de cocinar con alguien. De preparar algo juntos, entre risas torpes, entre besos que interrumpen la receta. De abrazarnos mientras la comida se enfría, porque se nos f...