Día difícil de habitar
Se viene mi cumpleaños. Y aunque para muchos eso sea sinónimo de festejo, para mí siempre fue una fecha extraña. Hay algo en cumplir años que me desarma un poco, que me deja expuesto, vulnerable, más conectado con lo que falta que con lo que hay. No me resulta fácil contar esto. No me gusta sentirme el centro, ni pedir atención, ni dar a entender que necesito algo. Pero lo cierto es que esta época del año me remueve cosas profundas. Me obliga a mirar hacia adentro, y no siempre lo que veo me gusta. Estoy llegando a los 30 (me respiran bastante cerca). Una edad que, cuando era más chico, imaginaba de otra manera. Pensaba que para este momento iba a tener varias cosas resueltas: una carrera ya terminada, una pareja estable con la que construir un futuro, una casa más propia que prestada, una sensación de rumbo. Pero la realidad es distinta. No digo que esté mal donde estoy, pero tampoco me siento del todo cómodo. A veces me cuesta no compararme. Veo a otros en redes o en la vida real, y ...